El obispo de Málaga pide en la fiesta de la Patrona cultivar humildad, gratitud y fidelidad
En la homilía de la solemnidad de Santa María de la Victoria, patrona de Málaga y de Melilla, el obispo Mons. Satué destacó tres valores como respuesta a los males sociales actuales.
Redacción · Publicada el 8 de septiembre de 2026
En su intervención, el obispo señaló que algunos de los males que padece la sociedad actual tienen su origen, a su juicio, en el «culto a nuevos ídolos» y en la búsqueda de ganancia de unos pocos, que provoca desigualdades. A partir de esta reflexión, propuso tres valores para hacerles frente: la humildad, la gratitud y la fidelidad.
Sobre la humildad, el obispo afirmó que la soberbia está en la raíz de los enfrentamientos sociales y de lo que él llamó idolatría, y que rompe los vínculos de las personas con Dios y entre sí. Consideró también que la falta de humildad entre los creyentes explica, en parte, ciertas dificultades para transmitir la fe.
Respecto a la gratitud, el obispo la describió como un antídoto frente a la negatividad que, según dijo, está extendida hoy incluso entre niños y jóvenes. Propuso incorporar la costumbre de terminar cada jornada con una oración de agradecimiento por los dones recibidos.
En cuanto a la fidelidad, Mons. Satué contrapuso lo que llamó «compromisos líquidos» de la actualidad, basados en vínculos que se rompen con facilidad, a la fidelidad de generaciones anteriores, que sellaban acuerdos «con un apretón de manos». Puso como ejemplos matrimonios que cumplen bodas de plata y oro, así como a familias, sacerdotes, religiosos y laicos dedicados al Evangelio.
El obispo hizo también referencia al padre Tiburcio Arnaiz, de quien se celebra un Año Jubilar que se clausurará en octubre, sin que se precise una fecha concreta.
La homilía concluyó con una invocación a Santa María de la Victoria, bajo cuya protección el obispo puso a la diócesis de Málaga, a la ciudad y a Melilla.